Vivienda, refugio, comfort, taller
Una vivienda nos da cobijo, nos permite cubrir ciertas necesidades vitales (comida, sueño, estudio, papeleo), donde ser nuestros propios amos, donde moderadamente aislados no nos interrumpan a placer...
Vivienda e intimidad
A diferencia del resto de los mamíferos, viven un par de décadas y duermen casi todo el día, el ser humano para mantener su productividad y nivel de actividad diario a lo largo de tantas décadas como las que duramos necesita cierta protección del medio.
Restringir los desplazamientos de los ciudadanos de un país nos recordaría peligrosamente al régimen feudal. Los legisladores tratan y perpetran encerrarnos en ciudades y en general forzarnos a llevar un modo de vida maravillosamente urbano. Para ello tarde o temprano veremos y comprenderemos, obligados, la necesidad de adquirir o acceder a una vivienda o parte de ella, no a un simple refugio, claro está.
¿Vivienda o refugio?
Un refugio es un espacio físico interior que nos protege de la intemperie, intromisiones y ladrones, y nos permite estructurar y aprovechar el tiempo que allí pasamos. En él cubrimos nuestras necesidades básicas, o por lo menos las más básicas, pero no nos regala un comfort ni otras prestaciones que por cultura le pedimos a una vivienda tradicional.
Los refugios no sirven para vivir casi todo el día casi todos los días del año, como hacen muchos individuos de las sociedades modernas.
Vivienda propia
Es lo contrario de vivir en comunidad... ¿Realmente necesitamos poseer nuestra propia vivienda?
Bombona y media
A las cuatro y media del 28 de noviembre de 2025 me doy cuenta de que la bombona de propano se ha gastado. (Utilizo propano porque el butano a menos de un grado no se gasifica
.) La estufa llevaba calentando menos desde hacía un par de horas, me levantaba cada poco a ver mirar el termómetro...
La temperatura ha descendido a 14 grados, junto a mi perro, casi a nivel del suelo, hace 11 grados.
Como había dormido hasta entonces me abrigo un poco y salgo a cambiar la bombona. No paso apenas frío.
He gastado, calculo, bombona y media desde el tres de septiembre que vine aquí. No he residido todo el tiempo. Cuando me ausento y las horas de mediodía apago, de modo que en los tres meses (septiembre, octubre y noviembre) habría gastado unas dos bombonas y media.
El calefactor en sí es barato. Funcional a sus veinticinco años de antigüedad, nuevo cuesta unos 400 euros. Alemás, sin electrónica. Y cada carga de bombona cuesta unos 17 euros.
Doble de superficie doble de gasto en calefacción, si sólo contamos suelo y el peliagudo techo, a menos que instalemos el doble de aislante, cuatro veces más material. Mi caravana es pequeña, barata y económica.
Errores de nuestra vivienda
La vivienda constituye una institución, algo que va más allá de un mero objeto material. Empezando con que la vivienda, sobre todo los bloques de pisos, establecen una relación sumamente compleja con la tierra, terreno o propiedad horizontal. No obstante lo que la convierte en una institución es que:
- está sujeta a una fuerte regulación, principalmente restrictiva, y
- ocasiona el cobro de cuantiosos impuestos.
En general, nuestra vivienda adolece de una serie de errores materiales:
- gran masa, alto gasto de energía en la fabricación de sus componentes (acero y sobre todo cemento)
- gran masa térmica: como tardan en enfriarse, también tardan en calentarse, con gran gasto de combustibles fósiles o de electricidad
- demasiada superficie, que hay que pagar, mantener, caldear y por la que hay que pechar.
- en el caso de los chalets o viviendas unifamiliares, baja densidad de población, lo que dificulta la provisión de transporte público
- frecuentemente, poco o mal aislamiento térmico
- ruido de la calle
- poca modularidad: los cables y tuberías están enterrados o incrustados en paredes, lo que dificulta y encarece las reparaciones y modificaciones.
y no materiales:
- vinculación con el empadronamiento: uno necesita empadronarse en una vivienda-institución para disfrutar de una serie de derechos (como atención médica)
- la vivienda para poder habitarse requiere una cédula de habitabilidad, o más bien estar dada de alta como vivienda, para lo cuál se requiere una cédula de habitabilidad
- exceso de regulación, necesidad de pagar a arquitectos y demás profesionales (certificadores de eficiencia energética, seguridad etc.)
- gastos de comunidad de vecinos (obras en espacios comunes y sobre todo porteros cuando los hay)