Empirismo frente a idealismo
Los filósofos y los pensadores en general establecen la distinción entre empirismo y realismo. Empirismo significa creer que el conocimiento proviene de los sentidos o experiencias sensoriales o externas, mientras que idealismo, que suena fatal, significa creer que proviene de algún tipo de interior, como la mente o la razón, de ahí que se llame también racionalismo.
Poco puedo aportar al debate filosófico. Francamente, la proposición que hacía el idealista Platón de que el ideal de caballo era más real que los ejemplares o especímenes concretos de caballo en sí me parece exagerada y no comulgo con ella.
Eso sí, creo y siento (empíricamente o no) que vivimos en una época empírica, tal vez demasiado. Y por eso me he puesto a escribir.
Quizás debería primero exponer que entiendo yo por empirismo.
Estamos rodeados de fenómenos, sucesos, teorías, conocimientos, decisiones clasificables o en empíricos o en idealistas/racionales. Se me ocurren, deberían ocurrírsenos a todos, innumerables ejemplos. Y, lo más importante y a lo que voy, la oposición empírico-idealista explica una gran parte del mundo contemporáneo.
Por ejemplo, leía el otro día (¿fue en el Economist?) que dado que (1) los italianos consumen mucha harina blanca y (2) viven de media más que los alemanes, se sigue que consumir pan moreno, como hacen los alemanes, no da mejor calidad de vida.
De modo que el Empirismo, el contemporáneo por lo menos, el de a pie, genera grandes cantidades de datos aparentemente anti-intuitivos. (Anti-intuitivo
no parece un término muy científico que digamos.) O por lo menos no explicables mediante la lógica, o mejor dicho nuestra lógica.
Quiero decir que, por muy exagerado y poco práctico que sea el modo de vida paleolítico, no deja de tener su lógica. Durante la mayor parte de nuestra evolución consumimos alimentos muy diferentes de los actuales, principalmente porque o no se conocían (el azúcar de caña) o costaba mucho producirlos. El azúcar se obtenía de la remolacha, que había que procesar trabajosamente. El pan moreno era más barato. La gente vivía en el campo y llenaba el vientre con mucha, tal vez demasiada verdura, a menudo silvestre. Hacía mucho ejercicio, tanto nobles como plebeyos, les gustase o no. Etc.
Ahora hacemos todo lo contrario y, sin embargo vivimos más. ¿Por los antibióticos, la asepsia y un par de avances más? No pasan de ser detalles menores aunque muy influyentes. La mayoría del tiempo nos dedicamos a hacer cosas para las que no hemos evolucionado y que a menudo intentamos recuperar o compensar durante nuestro tiempo libre.
De modo que el empirismo nos ha enseñado a no prestar demasiada importancia a la dieta y al ejercicio. Se dice que los vagabundos viven diez años de menos de media. Yo no creo que eso sea todo. Queremos descargar nuestra concienia mediante un mero dato numérico. Que haya vagabundos es una vergüenza. Viola un pilar de la civilización: la solidaridad.
Estas nuevas ciencias se construyen sobre la estadística. La estadística, la cuantificación a la que tienen acceso, las convierte en ciencias, las dota de un aparato científico.
Muchas de las nuevas ciencias son principalmente empíricas. (Una excepción parece ser la gramática generativa, un engendro que pretende aplicar la teoría de autómatas a la sintaxis.)
Cursé una asignatura de Dialectología del español y la profesora nos leía recuentos de cuántas veces en tal o cuál período medieval se elidían (omitían) las vocales finales. Suponiendo que los escritos conservados reflejasen fielmente cómo se hablaba.
En general las humanidades, mi carrera se suponía que era de humanidades, no son ni empíricas ni teóricas, como la Física, la mayor consumidora de matemáticas de todos los conocimientos.
Espejito, espejito, como invocaba la madrastra en el cuento de Blancanieves, ¿cada cuanto se duplica el conocimiento humano? Cada doce meses, me responde. Ya lo sospechaba, si no no le habría preguntado.
Los empiristas puros prescinden de las explicaciones. Niegan la causalidad, o no la aplican. No quieren precipitarse en elucubrar.
Los empiristas propugnan una ciencia basada en la acumulación de datos. Realice usted muchos experimentos, anote minuciosamente los resultados y el conocimiento brotará automáticamente aplicando protocolos estadísticos correctos. (Los empiristas son muy de protocolos.) En consecuencia hay que gastar cuanto más mejor en investigación científica, sin importar muchó cómo ni en qué. Paradójicamente no practican precisamente la ciencia abierta, no difunden gratuitamente sus descubrimientos y trabajos sino que los venden o utilizan para ascender.
Los idealistas en cambio opinan que el conocimiento proviene de una intuición, ocurrencia, idea. A Newton le cayó una manzana y se le iluminó la bombilla, sí, pero en menuda cabeza fue a caer.
En general en Física predominan los descubrimientos, razonamientos y conocimientos idealistas. Una gran cantidad de saber se basa en un conjunto minúsculo de experimentos. Los experimentos se utilizan para confirmar intuiciones y corroborar o refutar teorías.
En la medicina contemporánea ha habido una tendencia a exigir que los tratamientos estén justificados por datos de experimentos en lugar de teorías sobre cómo responde el cuerpo humano a los tratamientos. Esto parece razonable. En realidad muchos médicos aceptan que en el ejercicio de su profesión hay una parte de ciencia empírica (protocolos) y otra de intuición.
Opino que en toda actividad humana debería darse un equilibrio entre empirismo e idealismo o racionalismo. Los técnicos se queman de aplicar siempre las mismas técnicas, sin comprender por qué funcionan, aunque resulten efectivas y reciban reconocimiento de la sociedad. Los trabajos que consisten en aplicar la teoría a la práctica resultan más satisfactorios que los teóricos puros y los prácticos puros. Y de todas maneras, aunque a alguien le apasionen las matemáticas o la filosofía, no debería esperar que la sociedad les pague un sueldo por practicarlas.
Algunos filósofos han mantenido un equilibrio entre empirismo e idealismo. Aristóteles formula pensamientos totalmente abstractos sobre el Ser etc. a la vez que se interesa por el mundo inmediato que un Platón habría despreciado. Otros ejemplos son Descartes, a quien fascinaban los autómatas, y Leibnitz, que picó en otras ciencias, formuló un pensamiento heterogéneo y llegó a diseñar una máquina de cálculo.
Cuando estudiamos, leemos o nos interesamos por una ciencia o técnica deberíamos buscar sus conceptos y presupuestos, sus ideas. Pero no debemos hundirnos completemente en la teoría sino también buscar la aplicación práctica.
La agricultura biodinámica, a pesar de teorizar sobre influencias cósmicas de manera muy poco científica, a la vez es muy experimental y propone hacer estudios estadísticos con cultivos de prueba.
En Economía Contemporánea predomina el empirismo. Keynes sentenció: A largo plazo todos estaremos muertos
en respuesta a los que criticaban la falta de lógica de sus prescripciones. La experiencia demuestra que no es necesario fabricar para ser prósperos, que podemos transcender la sórdida materialidad de los motores, mecanismos y demás máquinas. (Se anima a los países aún no desarrollados
a aspirar a la prosperidad sin pasar por la casilla de la industrialización.) Que para crear riqueza ya no se necesita tanto apoyarnos en la Inteligencia Artificial o servirnos de ella, sino que lo correcto es partir directamente de la Inteligencia Artificial y el resto se os dará por añadidura
. La Inteligencia Artificial se convierte en un bien en sí.
Lo mismo ocurre con las finanzas. Lo típico no es ya que una fábrica contrate a un economista para que resuelva una serie de cuestiones, sino que el economista, sin conocimientos materiales, monta una empresa que probablemente no dé empleo a ningún ingeniero material.
El Keynesianismo supone una psicologización de la Economía. Enseñó que de la Recesión se saldría cuando la gente saliera a la calle y se lanzara a comprar sin ton ni son, como (muñecos) descosidos.
Actualmente un músico o un actor aspira a mejores trabajos que un técnico o un mecánico. Cuanto menos práctico es un conocimiento, cuanto más abstracto o lúdico, mayores expectativas de empleo ofrece.
Vivimos en un empirismo abstracto. Hace un par de generaciones se veía en los estudios de ingeniería una vía de acceso a un trabajo reconocido, motivador y bien remunerado. Hoy en día siente como si el karma técnico acumulado con tanto esfuerzo no conduce más que a la cola del paro o a servir copas.
Propongo que recuperemos la esperanza, una esperanza basada en un funcionamiento lógico de la realidad en la que el bueno y el malo reciben su retribución correspondiente y el esfuerzo, la innovación y el conocimiento técnico consiguen mejorar la realidad, solucionar problemas y realizar el potencial del universo. Refugiémonos no en el Absurdo ni el la Arbitrariedad sino en la Moderación y en los Tres Tipos de Karma.