Humanidades

Humanidades frente a conocimientos prácticos. Letras frente a ciencias, vaguedad frente a precisión, lúdico frente a meritorio o sacrificado. También se tiende a asociar memoria a humanidades, razón a ciencias e ingeniería.

Reconocemos por lícita la pregunta de ¿y para qué sirven? Aceptamos el reto o nos refugiamos en un departamento o en un temario de oposiciones.

Por humanidades tradicionalmente se ha entendido un conjunto de saberes como la Filosofía, la Literatura y la Historia. Solía añadírseles los estudios lingüísticos, sobre todo en relación con la interpretación de textos.

Artes y letras

Las humanidades comprenden por una parte las artes (Pintura, Música, Teatro) y por otra las letras o textos (Literatura, Filosofía, Historia...). Las humanidades, repito van de creatividad y de textos.

Estos textos contrastan fuertemente con otro tipo de escritos dominantes en nuestra cultura: los documentos. Vivimos ocupados y enfrascados en circulares, anuncios, notificaciones, facturas, contratos, normativas, directrices, informes etc. Muchos pensamos que el conocimiento y la comunicación se verifican enteramente mediante documentos de estos tipos y otros más, y que los textos, principalmente novelas y poesía, adolecen de vaguedad y han de reservarse para otros ámbitos.

Un profesor mío de Lingüística dijo en una clase que

Cuando alguien tiene algo importante que decir escribe un libro.

De modo que la Sociedad del Documento abunda en ciudadanos sin nada que decir, verdaderos repetidores de tópicos y de tablas. Gente sin ideas propias ni la posibilidad de adquirirlas, y sin conceptos sino todo puro dato. Y los libros que consumen tienden a constar de pura fantasía, como para compensar.

Especialización

Se suele entender que el Ser Humano, en particular nuestros Saberes, avanzan gracias a la especialización.

No sólo especialización sino además delimitación del campo de estudio. Tendemos a dividir los saberes en compartimentos relativamente estancos. En realidad también nuestra vida. Por ejemplo mantenemos una vida privada y otra pública. Pertenecr al Partido Nacionalsocialista no obsta para que Heidegger haya sido un gran filósofo. El célebre físico Richard Feynman tocaba los bongos, etc.

Los saberes tradicionales se han especializado y han adoptado una imagen científica, de rigor, incluso cuantitativa. Nos imaginamos al catedrático de literatura computando o tabulando cuántas veces el héroe piensa en su amada y escribiendo eruditos artículos sobre aspectos análogos. Se supone que uno hace carrera en humanidades como erudito, acumulando conocimientos y realizando investigaciones. El otro bando, en el que me incluyo, pensamos que las humanidades van de creatividad, de apertura, de horizontes abiertos y sin fronteras.

Muchos saberes, o elucubraciones, antiguos se han transformado en ciencias, las llamadas ciencias sociales: Psicología, Economía, Lingüística, Pedagogía. Casi de inmediato se las dota de un aparato matemático, a menudo estadístico. Se presentan como puras ciencias empíricas que reniegan de toda elucubración precientífica como antes las caracterizaban.

El sentido

¿Debemos preguntarnos por el sentido de lo que hacemos o sencillamente limitarnos a buscarnos la vida o vivir de la mejor manera posible dentro de los márgenes de la legalidad?

Recuerdo asistir a unas conferencias abiertas en la Facultad de Informática de Granada. Había un programa y cada uno elegía a cuál ir. Una mañana yo iba a asistir a una sobre FreeBSD pero poco antes anunciaron que se suspendía pero que la sustituían por otra sobre un servidor de páginas web que podía servir muchísimas páginas web. Yo me quedé pensando, sí, ¿pero qué páginas web? Para estos ingenieros la cantidad en sí era un valor y no tanto la cualidad o la calidad del producto.

Puentes

Las Humanidades pueden significar un puente a otros trabajos, pasiones, campos, mundos.

Cuando hice el cursillo de capacitación para la enseñanza un compañero había estudiado Filología Semítica (idiomas árabe y hebreo) y me contó que se había convertido al Islam. De modo que las Humanidades pueden inducir en el estudiante una transformación interior o exterior, porque se había dejado barba.

En las Humanidades tal vez se es más conscientes que en las Ciencias que la vida es una búsquedad. Podemos convertirnos a otra Religión o recorrer la Senda del Héroe o del Guerrero.

El célebre teclista de jazz Herbie Hancock describe en su autobiografía Posibilidades que cuando se hizo de Sokka Gakai descubrió que en realidad era una persona tremendamente egoista. Más adelante en su carrera, en un capítulo posterior, se dio cuenta de que en jazz hay pocas letras y que debía hacer un arte más comprometido en el que las canciones tuvieran letras o textos.

La industria moderna demanda relativamente pocos ingenieros, técnicos y obreros. Las empresas no contratan muchos titulados en ciencias para trabajos de ciencias. Por tanto un licienciado podría buscar y encontrar trabajo de vendedor o de reponedor de estanterías. Por otro lado una formación en letras desarrolla unas capacidades generales.

Yo mismo, que me considero dentro de ese grupo, he encontrado caminos o itinerarios practicables más allá de las Letras. Tres campos de la Informática, se me ocurre, en los que un licienciado en Letras podría destacar o al menos no estaría en desventaja: