La Ley de Causa y Efecto (Karma)
Karma es una palabra sánscrita que significa acción, acción en el sentido de que todo acto crea una semilla que acarrea consecuencias al que la siembra y a todo el universo. Para aclarar la idea del karma citaré algunas doctrinas y teorías que no cumplen el requisito de creer y actuar según el karma:
- el fatalismo y el determinismo, porque según éstos el hombre no dispone de suficiente margen de acción para modificar o dirigir su destino en grado significativo.
- el nihilismo o absurdo, porque según éstos las cosas ocurren sin causa
- la magia, porque no cree que haya una proporción entre los actos y los resultados obtenidos
- el materialismo histórico, porque sólo reconoce la ley de causa y efecto para fenómenos materiales
Según la doctrina del karma la realidad es producto de la mente, consecuencia de las semillas kármicas sembradas por la mente. Si el mundo fuera debido al azar o a alguna otra fuerza oculta entonces carecería de sentido cuidar de nuestros actos y deberíamos dedicar nuestras energías a propiciarnos a esas fuerzas exteriores.
Nuestra realidad es el resultado de nuestras acciones voluntarias (realizadas con intención).
A menudo restringimos la Ley de Causa y Efecto a la realidad material.
Los budistas probablemente hayan inventado la idea de la reencarnación para dar más fuerza a la idea del karma. Si no nos reencarnamos, entonces algunas buenas y malas acciones quedan sin premio ni castigo. Fuera de que la reencarnación sea verdad o no, el hecho cierto es que si alguien cree en la reencarnación va a tener una justificación interna para cuidar de sus acciones. La reencarnación valida la acción, y la creencia en el karma es lo que fundamenta la acción.
Pero si por el contrario uno prescinde del pensamiento lógico y del pensar en pasado, presente y futuro, entonces no necesita del apoyo de la creencia en la reencarnación, supongo.
Podemos entender que el karma se deriva del hecho de que todo está conectado con todo, de ahí que unas cosas puedan influir en otras y de que la acción sea posible. Una vez más, la ley del karma es el principio de la acción. Y si todo está interconectado, la acción egoista no sólo es contraproducente sino además absurda.
Karma colectivo
Cuando realizamos buenas o malas acciones por el hecho de pertenecer a un grupo o cuando cedemos nuestra iniciativa a otra persona, institución o agrupación, entonces participamos del karma colectivo, es decir compartido.
El concepto de karma colectivo plantea el grave Dilema del Policía: ¿obra justamente el policía que aplica una ley injusta aún a sabiendas de que es injusta? Es lícito delegar nuestras decisiones morales en superiores o en códigos de leyes? Si pensamos que es lícito, entonces también lo es colaborar con regímenes represivos como el nacionalsocialista y el soviético. Sin embargo, si el funcionario se niega a ejecutar una ley para él manifiestamente injusta, entonces se enfrenta a una represalia estéril, dado que otro que venga detrás de él se ofrecerá a ejecutarla.
Tal Dilema del Policía se presenta en muchos otros funcionariados, no sólo en los cuerpos de policía:
- militares que participan en una guerra apoyando a un bando que consideran injusto; piénsese en los profesionales que participaron en la Guerra Civil Española y que se adscribieron a uno u otro bando según en qué región militar se encontrasen
- arquitectos municipales: cuyas actuaciones van en contra del derecho a la vivienda porque prohiben iniciativas constructivas no antisociales
- profesores que enseñan o unos contenidos inapropiados para las circunstancias del alumnado o de una manera peor por normativa superior
- políticos que se pliegan a la disciplina del partido en lugar de seguir su propio juicio moral
- huelguistas que se suman a una huelga no por solidaridad ni por holgar, sino por no sufrir las represalias de sus compañeros
Por último, el concepto de karma colectivo no sólo se aplica a las mafias en tanto que organizaciones de delincuentes solidarios entre sí, sino a cualquier acción moral impuesta o impulsada por presión exterior.
Tres tipos de karma
Considero no uno sino tres tipos de Karma
- karma de obras
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Se identifica con nuestra idea convencional de acción moral y de obrar. Muchas religiones lo consideran sujeto a retribución.
- karma técnico
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El karma técnico se basa en que podemos modificar el mundo y nuestra situación mediante acciones técnicas, no sólo con buenos deseos. Por ejemplo podemos drenar un fangal excavando una zanja, y de esta manera utilizarlo para cultivar y en consecuencia comer mejor.
El Sur de Europa ha solido tachar al Norte de materialista precisamente por este sentido práctico de la existencia, este afán de mejorar su situación mediante acciones técnicas.
Los países
emergidos
más que emergentes del Extremo Oriente (Japón, China, Corea del Sur etc.) han manifestado grandes dosis de karma técnico. Cada uno en su momento histórico ha considerado algo natural asimilar y aplicar la tecnología para mejorar materialmente. - karma espiritual o psicológico
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Además de nuestra almar y nuestro bienestar material, hemos de cuidar de nuestra mente.
Llenamos nuestra alma de buenos deseos y sentimientos piadosos. De esperanza y de ideas equilibradas y benefactoras. Rezamos, reflexionamos, nos mentalizamos.
En el budismo llama la atención la acción de la meditación. En general una serie de prácticas se entiende que nos acercan o a la Gracia Divina o al Despertar (boddhi). Por ejemplo los budistas tradicionales creen que aunque alcanzar la meta por medios convencionales nos llevaría miles de vidas o más, sin embargo cada momento podemos avanzar un trocito hacia dicha meta.
Karma y esperanza
La idea del karma no debe hacernos sentir condicionados ni condenados. Al contrario. Según el Cristianismo y el Budismo la realidad permanece abierta, siempre podemos enmendar nuestra andadura mediante un golpe de timón. No importa tanto cuánto hemos avanzado hacia una meta espiritual o material sino en qué dirección apunta la proa de nuestra embarcación.
En segundo lugar toda acción kármica de cualquiera de los tres tipos (obras, técnicas y rezos-meditación) recibe una retribución o castigo y merece la pena realizarse.
Por tanto la creencia en el karma nos lleva a vivir con energía y esperanza.