Proyectos: tengamos uno
Un proyecto es un plan específico para avanzar según pasa el tiempo. Este carácter de específico se basa en algún aspecto técnico de la Realidad. Por ejemplo podemos pensar que mediante determinado sistema de irrigación, goteo por ejemplo, conseguiríamos paliar el hambre de una zona del mundo. Un proyecto se basa en una Teoría o punto de vista, intuición o comprensión de la realidad que nos inspira o sugiere una acción con la que mejorar algo, ya sea a nosotros mismos o a los demás.
Los proyectos funcionan según el principio del karma técnico: las acciones materiales humanas consiguen modificar la realidad en la dirección que los sujetos eligen.
Mucha gente se burla de la religión, y de paso de todo proyecto. El Cristianismo contiene o propone varios proyectos o variaciones de un mismo proyecto: el Edén, la Ciudad de Dios, el Cielo. En realidad el Cielo no es más que el resultado de reunir a personas de sentimientos puros. ¿La Comunión de los Santos?
Los proyectos se dividen en personales y colectivos. En un proyecto colectivo puede haber jefes siempre que no manipulen al resto, que actúen desinteresadamente y no desde su ego.
Los proyectos también se dividen en egoístas o amorales y altruístas o éticos.
Todo el mundo debería tener un proyecto. Levantarse cada mañana por y para su proyecto. A menudo los que no se entregan a un proyecto se convierten en vampiros de los demás, obstaculizan o sabotean los de los demás.
Parece difícil si no imposible conseguir que todas las personas trabajen en un proyecto de su elección y aprobación. Sin embargo, a eso debemos aspirar. Ni el capitalismo convencional ni mucho menos la contratación estatal generan verdaderos proyectos.
La Sociedad en conjunto se articular mediante los proyectos personales o colectivos de ciudadanos o grupos de ciudadanos afines y coordinados. Cuando la dirección y la asignación de recursos viene dada por partidos o facciones el resultado es una mala sociedad, en verdadera suciedad.