Automatización

La Automatización de una tarea consiste en utilizar una máquina pare realizar una función que hasta entonces realizaba una persona. Dicho sea de paso, la mano y los sentidos humanos son capaces de realizar prácticamente todas las tareas imaginables, sobre todo reforzados con herramientas adecuadas.

Se entiende que el empleo humano va a desaparecer a manos de las inteligencias artificiales, frente a lo cuál propongo un punto de vista más amplio.

La automatización en su contexto y lugar

Mi tesis fundamental es que:

La automatización no es más que un paso más en una serie de hitos que han aligerado el trabajo humano o disminuído la demanda de trabajadores humanos.

Desde el punto de vista histórico, se han dado una sucesión de tecnologías que nos ahorraban cada vez más parte del trabajo:

El que una tecnología haya venido después no la hace superior a las anteriores. Por ejemplo el transporte civil pocas mejoras admite más allá de las estrictamente mecánicas. (No esperamos que la incorporación inteligencia artificial a los actuales vehículos mejore su rendimiento, ni siquiera fiabilidad.) La calidad y utilidad de una máquina de coser dependen principalmente de su mecánica, frente a la cuál su motorización supone un reto tecnológico relativamente sencillo.

A menos que la inteligencia artificial diseñe mejores cohetes, no nos acercará a Marte. En general no debemos presuponer que incorporar a un producto un nivel superior (o posterior) de automatización lo revolucionará o mejorará.

Causas de la automatización

La producción se automatiza cuando se puede y sale más rentable que emplear trabajadores humanos.

Evidentemente.

Menos trivial es mi tesis de que la automatización se debe a dos circunstancias sumamente preocupantes:

Tareas humanas mecánicas

La mayoría de las tareas remuneradas son tremendamente mecánicas. En lenguaje moderno diríamos que consistirían en seguir fielmente un algoritmo o conjunto de instrucciones explícitas.

Fabricación en masa

El ser humano no es tremendamente original en su demanda de productos, a excepción de la ropa y productos estrictamente culturales.

Los trabajos remunerables casi por definición consisten en producir muchas unidades de lo mismo.

En nuestra arrogancia nos creemos especiales por escoger un coche italiano morado en lugar de un vulgar citroen blanco. En la mayoría de los casos nuestra creatividad se queda en mero capricho, prejuicio o egolatría.

Aunque la Humanidad constase de diez mil millones de seres exquisitos, con que una fracción mínima se dedicase a la creación cultural ninguno de esos superciudadanos conseguiría consumir más que una fracción de dicha producción cultural u originalidades.

Para hacernos una idea, ¿qué ocurre en Literatura?

Con sólo que diez escritores sacaran cada uno dos novelas al año, nos juntaríamos con una veintena de ellas cada año. Muy pocos lectores las leerían todas año tras año, sólo los que prácticamente no se dedicaran a otra cosa. De todas maneras en lenguas de cientos de millones de hablantes (castellano, inglés, francés, chino etc.) se escriben en cada una cientos o miles de libros de interés general al año.

La razón o mecanismo por el que muchos consumidores consiguen mantenerse al día es que se restringen a un género o más bien subgénero literario.

Todo lo cuál nos lleva a la conclusión de que de cada modelo tanto material como cultural demandamos miles o millones de ejemplares. De hecho los únicos que colocan productos exclusivos, aparte de los artesanos, son los arquitectos, abogados y,otros grupos de presión que pretenden aportar el valor añadido de su empatía.

Pero a menudo resulta que un modelo altamente replicable no se fabrica en masa porque ha de ir acompañado del consabido pedacito de corazón. Esto me recuerda a estas compañías de telefonía que contratan a hispanoamericanos que desde este o el otro lado del charco nos atienden con una entonación monocorde. Y que conste que no culpo a la operadora tanto como a el sistema.

La razón por la que un artesano gana menos y contempla un futuro más incierto es que pertenece a un grupo de presión.

Empleabilidad

La automatización y la muy de moda inteligencia artificial nos hace temer por el futuro del empleo humano. Como es de esperar, elucubramos aspectos de nuestra humanidad que una máquina nunca conseguiría suplir.

Dos cualidades que se debate que nos vuelven insustituibles son translógico y transmecánico:

Translógico: dotado de una capacidad más allá de la lógica

Como por ejemplo:

  • intuición
  • comprensión de conceptos
  • visión de conjunto (contraejemplo: la visión de juego de un deportista, fácilmente automatizable en cuanto se permita jugar a un robot)
  • creatividad
  • empatía

Grosso modo, la translogicidad nos permitiría ser insustituibles por ordenadores, inteligencias artificiales y demás silicios.

Transmecánico: cualidades mecánicas superiores a las de un robot:
  • movilidad fina (en dedos)
  • capacidad de subir escaleras
  • relación potencia / masa