Vivienda (como forma de) Ahorro

Mi primer jefe en la obra me contó que había trabajado para un constructor que quebró y le pagó con un chalet. Quiero decir que no todos los que poseen una sola o, en este caso, más de una vivienda son frivolos agentes trajeados que manejan los hilos desde una posición privilegiada. Víctor en particular iba a trabajar de oficial de pintura montado en una moto de segunda mano, escuchaba flamenco y era bruto como el que más.

No reducidos sino grandes de la población española, lejos de limitarse a habitar un modesto, participan en el juego inmobiliario. Es decir que compran o pagan su hipoteca con la esperanza de:

  1. que el inmueble conserve su valor de venta a pesar de la inflación, y
  2. que se revalorice

La Vivienda-Ahorro es incompatible con el Principio del Coste de Producción

Una gran dificultad para que un inmueble se revalorice, o siquiera mantenga su valor, es que los optimistas esperan unos precios de compraventa muy por encima del coste de producción.

No solamente el coste de construcción convencional, ya de por sí muy por debajo del precio de compraventa (sobre todo considerando la proporción calidad-precio) ha bajado gracias a la mecanización y fabricación modular (uno sabe lo que compra cuando se fabrica en muchas unidades: la información perfecta abarata los costes), sino que una población pobre y hastiada podría empezar a demandar y exigir formas de vivienda, de habitar o simplemente de vivir alternativas tales como:


Sin irnos a extremos ni pecar de alternativos, un Estado no corrupto encontraría la manera de construir viviendas baratas:

(Mientras tanto las bellísimas personas no se plantean esta opción porque no renta políticamente.)