Propiedades Emergentes
Una propiedad emergente es una caracteríastica supuestamente superior que resulta de la suma de componentes inferiores. Por ejemplo, a pesar de que una calculadora no es más que un conjunto de piezas o componentes materiales, cada uno de los cuales se limita a obedecer las leyes de la Física, su conjunto es capaz de realizar cálculos.
El siguiente caso histórico es el de los ordenadores. A partir de la experiencia con las calculadoras, las cuáles habían liberado de un trabajo tedioso por mecánico a muchas mentes, las hasta ahora llamadas calculadoras humanas, el pensamiento clásico decretó que los ordenadores por analogía se limitaban a ejecutar programas con resultados absolutamente deducibles de su construcción. Por el momento no se les atribuyeron capacidades humanas y no se los consideró más que calculadoras avanzadas, de ahí que en Hispanoamérica se los llame computadoras.
Sin embargo, pasado un tiempo, se les empezó a pedir al ordenadores realizar cómputos simbólicos (véase diferencia entre los Dos tipos de Inteligencia Artificial: simbólica y estadística), cuando su primer uso había sido numérico. Entonces la máquina empezó a mostrar una propiedad emergente de inteligencia, y recientemente incluso sentimientos y hasta creatividad.
El concepto de propiedad emergente se utiliza también para explicar cómo en el mundo orgánico los animales y en especial el Ser Humano manifiestan propiedades aparentemente no derivadas ni deducibles de las leyes de la física y de la química.