Malas hierbas
La mayoría de las veces una planta nos parece una mala hierba a causa de una actitud incorrecta nuestra ante la naturaleza. Los neorrurales las llaman plantas adventicias
, que a mí siempre me ha parecido una forma de decir que son plantas que se buscan la vida. No hay malas hierbas como tales.
Digamos que nos precipitamos demasiado en lugar de mirar y apreciar. Por ejemplo mucha gente considera a las ortigas malas hierbas. O algunas crasas. O incluso arbolillos brotados de semilla. Por tanto uno debe empezar por abrirse a todas las plantas.
Muchas de estas actitudes provienen de que la mayoría de los ciudadanos obtienen sus ingresos en centros urbanos. Entonces llega el fin de semana o las vacaciones y salen al campo pero se llevan sus preferencias e interpretaciones. Piensan que una barbacoa a la sombra de un pino (debajo del cuál no crece nada) son el paraíso terrenal. Si son cazadores pagan una suscripción y se evaden en un neolítico de balas de plomo, o si no cogen el coche a disfrutar de paisajes, paran a comer en un pintoresco mesón de piedra decorado con aperos tradicionales o con cabezas de jabalí etc.
Todo teatro.
Por la televisión y demás medios nos inculcan una versión sesgada y convenida de la realidad.
En segundo lugar debemos buscarle la explicación. Las plantas feas nacen en terrenos degradados, es decir sin apenas materia orgánica y compactados (con mala estructura física).
Lo mismo ocurre con la creciente epidemia de enfermedades crónicas: podemos desbrozar con medicamentos, pero las causas pasadas y presentes son los malos hábitos. De hecho las malas hierbas en ecología se consideran plantas de primera sucesión: con el tiempo las sustituirán otras más vistosas, más vivaces y más verdes.
De modo que ante las malas hierbas caben otras actitudes, aparte de quitarlas:
- Dejarlas y esperar Esperar a que el problema se resuelva solo. Mientras tanto podemos dedicarnos a realizar gestiones burocráticas, politiquear, comprar, vender y especular, estudiar temarios de oposiciones, ver series de televisión etc.
- Segarlas y dejar que se descompongan Este proceso es lento dado que hasta que no se forme una buena capa (como de un palmo) el proceso no cogerá velocidad. Antídoto: no vivir tan a corto plazo.
- Segarlas y compostarlas Más trabajo, más control del proceso y se obtiene un beneficio antes.
Además, muchas de estas malas hierbas tienen partes leñosas (madera). Entonces podemos hacer dos cosas:
- Enterrarlos, cubrirlos de tierra y cultivar encima Cuidando el grado de humedad la descomposición (por hongos) producirá compuestos muy fértiles.
- Carbonizarlos y mezclarlos con tierra (biocarbón) De esta manera se fija el carbono en el suelo y se mejora la estructura de la tierra.
¡Pero por favor, nunca queméis los desbroces ni los tiréis a un basurero!