En España se vive del cuento
Expresión difícil de aclarar.
Va uno caminando por una senda turística. Una verdadera birria. Entonces pasa uno ante una finca sin árboles. Los han arrancado todos menos los del muro. Pero el ayuntamiento ha colocado un cartel explicativo. Ahora resulta que se trata de una dehesa, un modelo ejemplar de explotación agrícola que nada y guarda la ropa. Es decir que ni han plantado árboles ni dan el callo, de hecho ni siquiera hay ganado (tal vez porque cada animal necesita varias hectáreas de prado para mantenerse) pero con la tal denominación se han convertido en héroes de la sostenibilidad.
Por no hablar de la ganadería brava.
En Madrid, vacas y funcionarios.
En una página del Ministerio leemos:
La ganadería brava como un modelo de excelencia para la sostenibilidad
Del 9 al 11 de octubre de 2023 se ha celebrado en el salón de actos del Instituto del Patrimonio Cultural de España el Seminario: “Cultura pastoril y ganadería extensiva. Un compromiso con la sostenibilidad”, dirigido por Julio Grande Ibarra, María Pía Timón Tiemblo y Paloma Sánchez Gómez. En el marco de dicho seminario, el ganadero y vicepresidente de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia, Juan Pedro Domecq Morenés presentó la ponencia La ganadería brava como un modelo de excelencia para la sostenibilidad.
La ganadería de bravo es la más sostenible de todas las producciones animales que existen, desde un punto de vista tanto medioambiental como económico y social. Hay casi 1000 ganaderías de bravo en España, Francia y Portugal, que generan más de 30.000 puestos de trabajo en las zonas demográficamente más deprimidas. Los ganaderos de bravo conservan más de 300.000 hectáreas de alto valor natural en Europa y mantienen la raza de bravo, considerada una “metaraza” (raza de razas) por su enorme variabilidad genética entre unas ganaderías y otras.