El dilema del pienso gatuno
Fíjate la última vez que fui a la pajarería pues había un puesto, una mesa, de una protectora de gatos. La idea era que el o la donante cogiera una bolsa de pienso de encima de esa mesa, la pagara en caja y se la entregara. De hecho una persona de la cola lo hizo delante de mí.
Supongo que muchos filósofos pensarán, yo también, o señalarán que tales situaciones se prestan o dan pie a razonamientos bastante elaborados, ¿no?
Por ejemplo Peter Singer objetaria que no es el procedimiento precisamente más eficiente para crear bienestar.
Quiero decir, ¿cómo es posible que alguien, actuando de buena fé, o con el corazón, no haga el bien?
(Y como el escrito original iba dirigido a mi hermano profesor de filosofía, había añadido:)
Oye igual podrías basar una clase en este dilema
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