Ficciones evangélicas
En el primer siglo de nuestra era apareció en el extremo oriental del Mediterráneo una figura religiosa excepcional que enseñaba la adoración a un único Dios verdadero y sostenía que religión no significaba sacrificio de animales sino practicar la caridad y la piedad y abstenerse del odio y la enemistad. De él se decía que había obrado milagros de bondad, expulsado demonios, sanado enfermos y resucitado a muertos. Su vida ejemplar indujo a algunos de sus seguidores a mantener que era hijo de Dios, a pesar de que él se denominaba hijo del hombre. Acusado de sedición contra Roma, fue arrestado. Tras su muerte, sus discípulos declararon que había resucitado de los muertos, se les había presentado vivo y después había ascendido al cielo. ¿Quién fue este maestro y obrador de milagros? Su nombre era Apolonio de Tiana, murió hacia el año 98 de nuestra era y podemos leer su biografía en Vida de Apolonio.
Randel Helms: Ficciones Evangélicas, 1988