¡Cocinero! Un arroz sin ego, por favor
Contó un chef profesional que le habían hecho cocinero personal de un alto lama.
Empezó a imaginar los exquisitos a la vez que saludables platos que para él prepararía. La primera vez concertó una entrevista con el lama para decidir qué cocinaría, pero sólo le pidió un plato de arroz blanco.
¿Nada más?
Nada más.
¿Ningún otro plato suculento y nutritivo?
No.
Será otra vez, pensó, pero el lama continuó pidiéndole lo mismo. No tanto un plato de arroz como un cocinero sin ego.