Naturaleza Virgen

El mito del la naturaleza virgen

Cierto pensamiento ecologista contempla la idea de la naturaleza virgen, bosques y otros habitats no alterados por la manaza del hombre. En consecuencia deberíamos mantener parte del territorio en régimen de parque natural, protegerlo de la acción dañina del hombre.

Dado que somos muchos, podemos mantener en tal estado improductivo sólo una parte minúscula. De vez en cuando los ciudadanos podrán visitar tales zonas, brevemente y sin dejar su huella. De puntillas y de turistas.

Este plan forma parte de un ordenamiento más general por el cuál cada terreno tiene su uso: residencia, vía pública, parque, campo de cultivo, polígono industrial, instalación militar, aeropuerto etc. Uno no reside donde trabaja ni veranea en un campo de cultivo. Todo esto ocasiona muchos desplazamientos y transporte de mercancías, y continuamente estamos cambiando de lugar la materia. Extraemos de la tierra metales escasos, como el litio y el vanadio, transportamos las cosechas a los centros de población, dónde el fósforo y otros minerales se desechan etc.

Uno no quiere árboles ni lobos por el campo. Para eso tienen ya sus zonas reservadas.

Con sus excepciones. Algunos consiguen trabajar desde casa, y en algunos huertos se puede residir. La dehesa constituye un uso agrícola con árboles.

El mito del Edén, por el contrario, propone no separar sino mezclar, que donde cultivemos residamos, trabajemos y nos recreemos.