Basura y demás desechos

En las inmediaciones de poblados prehistóricos se han encontrado acumulaciones de restos tales como recipientes de barro rotos. Tal vez producir basura sea inherente a nuestra especie, pues en el resto de la naturaleza existe un plan de reciclaje integral.

Yo alguna vez, en mis expediciones de arqueología urbana moderna, he sorprendido contenedores que rebosaban de plantas y pedazos de cesped arrancados, hatillos de ramas o bolsas de restos de jardinería.

Poca gente encuentra dificultad con el concepto de basura, cosas inservibles, a menudo restos de alimentos, envoltorios, papeles, de los que nos interesa deshacernos. De modo que en algún lugar de nuestros hogares ponemos un cubo al que vamos echando toda esa basura. En los estadios más avanzados de la civilización ponemos cubos de varios tipos y nos consolamos con que colaboramos con el reciclaje. No hubiera hecho falta generar tanta basura, que ocupa espacio vertical y horizontal en basureros y rezuma sustancias tóxicas que van a los acuíferos y resto de la naturaleza.

En realidad era innecesario producir tanta basura.

En general creemos en un Gran Sumidero, en que cada residuo o melestia se puede tirar por algún agujero o conducto detrás del cuál alguien o algo se encargará de reciclarlo.

La adoración de la basura

No es delincuente ecológico el que tira basura sino el que la fabrica. La justicia teóricamente castiga al homicida más que al cómplice que hace desaparecer el cuerpo.

Delito ecológico es fabricar envases no biodegradables, complicidad es traficar esa mercancía, y guardarla en la bolsita de plástico es encubrimiento.

Numerosas corrientes ecologistas nos instruyen acerca del mejor método para encubrir, nos explican cómo hacer desaparecer el cuerpo del delito ecológico, para que el negocio de la basura no se complique, para que las empresas puedan continuar fabricándola y no se note tanto.

Es inmoral reciclar, guardar o esconder la basura propia o ajena, lo moral es apilarla en medio de la calle, o el estacionamiento de los supermercados, para que se vea, se arme lío y se pongan en peligro un montón de negocios.

No son basura los desperdicios de comida, cáscaras de fruta, los restos de poda, recortes de cocina, tierra, etcétera. Éstas son todas cosas útiles, naturales que deberíamos conocer todos, y manejar correctamente. Ni aún los deshechos animales o humanos son basura, sino sustancias orgánicas biodegradabtes tan útiles como cualquier otra, son parte del ecosistema y a veces portadoras de semillas.

Es basura lo que queda como desperdicio, los envases no retornables y toda sustancia que contamina al medio ambiente, que estorba en las cadenas tróficas o se acumula en la naturaleza.

Esa es la verdadera basura.

Toda acción del Gobierno o de grupos ecologistas debe estar dirigida, en principio, a la disminución y a largo plazo a la eliminación de la industria de la basura.

La mejor solución es dejar de fabricar basura. Pero hasta que esto sea posible tenemos que reciclar todo lo posible.

La sociedad de los Zombis.